
Cuando llega el verano, nos hacemos la pregunta al borde de la piscina: ¿qué piedras pueden ir al agua sin estropearse? Primero pensamos en el metal — el baño, la cadena. A menudo olvidamos que la piedra, también, tiene sus límites.
Algunas piedras naturales adoran el agua y no temen nada. Otras se apagan, se agrietan o palidecen al menor contacto con el cloro, la sal o el sol. Aquí tienes la guía, piedra por piedra, para disfrutar del verano sin dañar tus joyas.
Lo esencial en 30 segundos
Dos criterios lo deciden todo:la dureza y la porosidad de la piedra.
Van al agua:cuarzo, ágata, jaspe, ojo de tigre — enjuagar y secar después del baño.
Hay que quitárselas antes del baño:turquesa, malaquita, lapislázuli, ópalo, piedra luna, perla de agua dulce y nácar.
Temen el sol:amatista, cuarzo rosa, citrino y aguamarina se desvanecen con los UV.
La regla de oro:en caso de duda, quítatelo — enjuaga con agua clara, seca y guarda al abrigo del sol.
Índice
Dos criterios lo deciden todo: la dureza y la porosidad
Antes de saber si una piedra puede ir al agua, dos propiedades dan la respuesta.
- La dureza.Se mide en la escala de Mohs (de 1 a 10). Por encima de 7, una piedra resiste bien los arañazos y el desgaste. Por debajo, es más blanda y se marca fácilmente.
- La porosidad.Una piedra porosa absorbe el agua, el cloro, la sal y las sustancias grasas (crema, perfume). Resultado: se apaga, cambia de tono o se debilita desde el interior.
Recuerda la regla simple: cuanto más dura y poco porosa es una piedra, mejor soporta el agua. En caso de duda, se quita.
Las piedras que toleran el agua

Duros (alrededor de 7 en la escala de Mohs) y no porosos, estas piedras aguantan un salpicón, una lluvia de verano o un baño corto sin inmutarse.
- Cuarzo transparente y cuarzo ahumado
- Ágata, jaspe, cornalina, ónice (familia de las calcedonias)
- Ojo de tigre
- Aventurina
Lo más recomendable sigue siendo enjuagarlos con agua clara y secarlos después de un baño, sobre todo en piscina (cloro) o en el mar (sal). Se evita el remojo prolongado.
Matiz importante:los cuarzos coloreados — amatista, cuarzo rosa, citrino — toleran muy bien el agua, pero temen al sol. Lo comentamos más abajo.
Las piedras que hay que quitar antes del baño
Porosas, blandas u orgánicas, estas no toleran ni el agua clorada ni el agua salada. Quítatelas antes de zambullirte.
- Turquesa, lapislázuli, malaquita —porosas (y a menudo enceradas), absorben el agua y se apagan. La malaquita, muy blanda, además reacciona a los líquidos.
- Piedra lunar, ópalo —frágiles; el ópalo puede absorber agua y luego agrietarse al secarse.
- Perla de agua dulce, nácar, coral —materiales orgánicos y blandos: el cloro, la sal, el sudor y los ácidos (crema, perfume) los dañan de forma duradera.
- Ámbar —resina fósil muy blanda, sensible a los productos y al calor.
- Selenita —nunca debe mojarse: se disuelve literalmente en contacto con el agua.
Importante:una pulsera suele mezclar varias piedras. Siempre manda la más frágil: basta una sola cuenta sensible para quitarse la joya antes del agua. (El latón dorado con baño de oro fino, a su vez, también prefiere evitar el cloro: le dedicaremos un artículo específico.)
Las piedras que palidecen al sol

El agua no es el único peligro del verano. Los rayos UV descoloran el color de algunas piedras, a veces de forma irreversible.
- Amatista, cuarzo rosa, citrino
- Aguamarina
- Fluorita (también blanda y sensible al agua)
- Kunzita (entre las más sensibles a los UV)
A estas piedras les encanta el agua, pero huyen del sol prolongado. Es mejor llevarlas por la noche o a la sombra, y guardarlas protegidas de la luz en lugar de dejarlas en el alféizar de una ventana.
Los buenos reflejos después del baño
Tres gestos sencillos bastan para que tus piedras pasen el verano.
- Enjuaga con agua clara nada más salir del agua (el cloro y la sal son los verdaderos culpables) y después seca enseguida con un paño suave.
- Guarda en plano, al abrigo del sol y de la humedad, idealmente en una bolsita o una caja.
- Vístete antes que tus joyas:el perfume, la crema solar y el monoï se aplican antes de las piedras, nunca después.
En resumen: enjuagar, secar, guardar. Y, en caso de duda, se quita.
Tabla resumen: agua y sol, piedra por piedra

Tus preguntas frecuentes
¿Se puede nadar con una pulsera de piedras naturales?
Depende de las piedras. Una pulsera de cuarzo, ágata u ojo de tigre soporta un baño corto, siempre que luego se enjuague y se seque. En cuanto contiene una piedra porosa u orgánica (turquesa, perla, ópalo), es mejor quitársela.
¿El cloro estropea las piedras?
El cloro (piscina) y la sal (mar) atacan sobre todo a las piedras porosas y orgánicas, que opacan o decoloran. Las piedras duras y no porosas resisten mejor, pero sigue siendo recomendable enjuagarlas con agua limpia.
¿Qué piedras no temen ni al agua ni al sol?
El cuarzo transparente, la ágata, el jaspe, la cornalina y el ojo de tigre son los más versátiles: duros, no porosos y estables a la luz. Son los aliados perfectos del verano.
¿La amatista puede ir al agua?
Sí, la amatista soporta bien el agua. En cambio, se aclara al sol: evita la exposición prolongada a los rayos UV y guárdala al abrigo de la luz.
¿Cómo limpiar una joya de piedras después de la playa?
Enjuágala con agua limpia (nunca con agua caliente ni con productos), sécala suavemente con un paño suave y luego guárdala en plano. Para las piedras frágiles, basta con pasarle un paño.
En caso de duda, quítatela
Conocer tus piedras es conservarlas bonitas durante más tiempo. La idea se resume en una frase: las piedras duras y no porosas toleran el agua, las piedras blandas, porosas u orgánicas se quitan antes de bañarse, y las piedras de colores se protegen del sol.
¿Quieres crear una joya de verano pensada para durar? Descubre nuestro Catálogo de piedras y ven a elegir tus piedras en la tienda, rue Oberkampf, o durante nuestros talleres de creación en Paris 11e.













